Aun en el supuesto de que existieran las injurias y los daños morales denunciados por Correa, los tribunales de Ecuador han pretendido dictar una sentencia ejemplarizante que, precisamente por serlo, vulnera los principios del Estado de derecho y supone un grave atentado contra la libertad de expresión. La aberrante desproporción de las condenas, dictadas, además, por un Poder Judicial sobre el que pesa la sospecha de estar manipulado por el Ejecutivo, deja entrever la inaceptable estrategia del presidente ecuatoriano. Correa no busca tanto una reparación como crear un clima de temor que acalle todas las críticas.
La inaudita sentencia judicial ecuatoriana consolida a otro autócrata latinoamericano. Correa junto a la Sra de Kirschner se convierten en los mejores alumnos de Chávez y del Castro chico. Al final el enemigo final es la prensa independiente, lo que los separa de la dictadura. La editorial de El País: http://elpais.com/elpais/2012/02/16/opinion/1329421241_218069.html
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